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Luna 25: La misión rusa que busca explorar el polo sur de la luna

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Exploración Espacial, Minería Espacial

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Luna 25, La misión rusa que se une a la carrera espacial Lunar

La Luna es el único cuerpo celeste visitado por el ser humano, pero aún guarda muchos secretos y misterios.

Uno de ellos es la existencia de agua helada en su polo sur, una zona de difícil acceso y condiciones extremas.

Para intentar desvelar este enigma, Rusia lanzó Luna 25, una sonda robótica que pretende ser la primera en aterrizar en esa región y estudiar su geología, química y ambiente.

¿Qué es Luna-25?

Luna-25 es una nave espacial de la agencia espacial rusa Roscosmos, que forma parte del programa Luna-Glob, un proyecto de exploración lunar que incluye otras misiones futuras como Luna-26, Luna-27 y Luna-28 Luna-25 es el primer módulo de aterrizaje lunar ruso desde 1976, cuando el Luna-24 logró traer una muestra de rocas lunares.

¿Cómo se lanzó y cuándo llegará?

Luna-25 despegó el 10 de agosto de 2023 a las 23:10 UTC desde el cosmódromo de Vostochny, en Siberia, a bordo de un cohete Soyuz-2.1b con una etapa superior Fregat.

Tras cinco días de vuelo hacia la Luna, entrará en una órbita lunar circular de unos 100 km de altura, donde permanecerá entre cinco y siete días para elegir el mejor momento para la maniobra de descenso.

Se espera que aterrice entre el 21 y el 24 de agosto de 2023 en el cráter Boguslavsky, cerca del polo sur lunar.

¿Por qué es importante esta misión?

El polo sur lunar es una zona de gran interés científico y estratégico, ya que se cree que alberga depósitos de agua helada en las zonas permanentemente sombreadas de algunos cráteres.

Esta agua podría ser un recurso vital para futuras misiones tripuladas o bases lunares, así como una fuente de información sobre la historia y la evolución del sistema solar.

Además, el polo sur ofrece una perspectiva única para observar el espacio profundo, al estar alejado de las interferencias terrestres.

Luna-25 será la primera misión en intentar aterrizar en esta región, lo que supone un gran desafío técnico debido a las bajas temperaturas, la falta de luz solar y el terreno irregular. 

Si tiene éxito, abrirá el camino para otras misiones que buscan explorar y aprovechar el potencial del polo sur lunar, como la india Chandrayaan-3, la estadounidense VIPER o la propia rusa Luna-27.

Luna-25 es también una muestra del renacimiento del programa espacial ruso, que quiere recuperar el protagonismo que tuvo durante la era soviética y competir con las potencias emergentes como China o India. 

Con esta misión, Rusia demuestra su capacidad tecnológica y su ambición científica, así como su voluntad de cooperar con otros países en proyectos espaciales conjuntos.

Luna-25 es, en definitiva, una misión histórica que puede marcar un hito en la exploración lunar y abrir nuevas fronteras para el conocimiento y el desarrollo humano.